Grupo de enfoque para el estudio e investigación de principios y fundamentos del fenómeno marítimo en forma integrada y global. Comprende la terminología, metodología y docencia de contenidos esenciales aplicados a las actividades marítimas relacionadas con los intereses nacionales. Este grupo es autónomo, «ad honorem», afín al IEHMP(CEEM) y actúa en forma sostenida desde su creación el 20 de junio de 2002.
viernes, 23 de enero de 2009
Pesquerias en el Mundo
Por Mariano Gutiérrez
La publicación del Fisheries Centre de la University of British Columbia, Canada se titula “A COMPARATIVE ASSESSMENT OF BIODIVERSITY, FISHERIES AND AQUACULTURE IN 53 COUNTRIES’ EXCLUSIVE ECONOMIC ZONES”. La publicación es editada por los Dres. Daniel Pauly y Jackie Alder, dos científicos pesqueros de los más críticos de las pesquerías.
Esta publicación contiene un “ranking” de manejo de recursos efectuado por 53 países cuyas pesquerías comprenden el 95% de la producción mundial. En este ranking Perú figura en segundo lugar luego de Nueva Zelanda. España es 11°, Chile está en el puesto 13; no aparece otro país hispano hasta el puesto 23 ocupado por Ecuador.
El resumen del capítulo a cargo del Dr. Pauly dice:
"Fourteen indicators of resource managements, expressive both of intention and effectiveness, and fully documented in the other contributions included in this report, were used to assess how 53 maritime countries, making up over 95% of the global catch, perform with regard to the resources in their Exclusive Economic Zone. Ranking of the 53 countries are presented for different weightings of the indicators, reflective of four scenarios also used in the Global
Environment Outlook 4 (GEO4), i.e., Market First; Policy First; Security First, and Sustainability First. The rankings differed substantially between different scenarios for the top performing countries (New Zealand, Peru, Germany, Netherlands, USA) and less so for the poorer performing countries (Bangladesh, Faeroes Islands, India, Brazil, North Korea)".
Perú es también segundo en el "ranking" de los países que priorizan la seguridad sobre otras consideraciones de manejo. Sin embargo, entre los que priorizan la sostenibilidad aparecemos a media tabla. El máximo puntaje ponderado del ranking es 10 puntos; sin embargo solo 4 países superaron los 5 puntos. N.Zelanda, Perú, Alemania y Holanda, es decir, sólo estos cuatro aprobaron con 10.5.
En cuanto a sostenibilidad de las pesquerías -no manejo-, Perú es primero con 6.42. Chile es 8° con 4.67. Ecuador 50° con 3.00; en el "ranking" de los esfuerzos de conservación de las aves marinas estamos en el puesto 19° con 5.71 puntos; en el caso de los mamíferos estamos en el puesto 22º con 6.30; en cuanto a la inversión en áreas marinas protegidas aparecemos en el puesto 44º con cero puntos, junto con otros 18 países entre los que se hallan Chile, Rusia y China.
Hay otros indicadores más ligados a la acuicultura donde tenemos variable puntaje.
Se adjunta el informe, al que es necesario darle una lectura detallada.
Para obtener el informe presione aquí: “A COMPARATIVE ASSESSMENT OF BIODIVERSITY, FISHERIES AND AQUACULTURE IN 53 COUNTRIES’ EXCLUSIVE ECONOMIC ZONES”
miércoles, 21 de enero de 2009
Integración Militar
Integración militar al servicio de la defensa nacional.
Diario "Expreso", 19 enero 2009.
Lo que se busca en el centro de instrucción, que funcionará en el Pentagonito, es que los oficiales del Ejército, Marina y FAP piensen en función de las FFAA y del país. Una de las noticias que en los últimos meses del año pasado acaparó los titulares de los principales medios de comunicación fue la pretendida venta del Pentagonito y, si bien el rechazo de la opinión pública fue trascendental para que el gobierno dé marcha atrás y paralice su proyecto de transacción, el anuncio del ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, de poner en funcionamiento en ese lugar la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFFAA), llevó a EXPRESO a investigar y conocer más sobre ese centro de estudios, cuyo principal logro es la integración de los tres instituciones castrenses: Ejército, Marina y Fuerza Aérea del Perú.
"El éxito se logra en forma conjunta" Para el director de la ESFFAA, capitán de navío Juan Polo Wood, la institución educativa castrense no sólo es una excelente oportunidad para profundizar temas de interés nacional y mundial, así como potenciar las carreras castrenses, sino también la mejor muestra de que para tener éxito en las operaciones militares se tiene que trabajar en forma conjunta. "El trabajo no ha sido fácil porque uno de los principales retos fue crear conciencia entre nuestros estudiantes del Ejército, Marina y FAP en el sentido de que el trabajo en conjunto es lo más importante. Sin embargo, la tarea se ha cumplido con esa primera promoción de egresados que salió el año pasado", dijo al tiempo de informar que una vez concluidos los estudios los graduados están capacitados para conducir y comandar operaciones de carácter militar, integrar estados mayores en forma conjunta y tomar decisiones de carácter administrativo-económico-financiero. "Lo que busca la escuela es lograr la integración de los oficiales superiores para que ya no piensen en su propia institución, sino en razón de las FFAA y del país. Por eso nuestro deseo se orienta a integrarnos cada vez más. Este es un curso que deja el ámbito de lo táctico y las operaciones de terreno para entrar más a lo operacional-estratégico. Los oficiales estudian básicamente una serie de asignaturas que los capacitan para tomar decisiones más que correr y entrenar. Aquí ya no es tanto lo físico sino lo operacional-estratégico", concluyó. Toma de decisiones Entre los conocimientos que se imparten figuran los cursos generales y administrativos, en los que se priorizan los temas relacionados a la toma de decisiones y a las finanzas. También se proporciona conocimientos de cada labor institucional sea Ejército, Marina o FAP. Además, se desarrolla el campo de la investigación mediante trabajos elaborados por los propios estudiantes. |
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sábado, 15 de noviembre de 2008
Perú, país marítimo: ¿Megapuerto o Puerto Pivote?
Megapuerto es un sistema complejo portuario nacional, subregional o regional, que articula un conjunto de puertos interiores o menores consecutivos en una amplia extensión de costa donde se ubican y desarrollan diversas industrias, que cada una puede tener su propio puerto o terminal por el cual importan sus insumos y exportan sus productos terminados. Por lo usual, tales sistemas de puertos cuentan con amplios beneficios tributarios.
PUERTO PIVOTE
Puerto Pivote, también conocido por Puerto «Hub» o Puerto Concentrador, es un puerto mayor o principal en un país, subregión o región especializado en el tráfico de contenedores, es alimentado de carga en contenedores desde puertos interiores o menores llamados puertos alimentadores. La función de un Puerto Pivote es concentrar y distribuir dentro de la subregión o región a la que sirve grandes cantidades de contenedores, transportados por buques porta contenedores tipo «PostPanamax» en recalada directa.
RELACIONES CONCEPTUALES
1. Un Megapuerto es un sistema de puertos, un Puerto Pivote es parte del sistema.
2. En un Megapuerto puede haber un Puerto Pivote, pero no al revés.
3. En un país marítimo puede haber un Megapuerto, sólo por excepción más de uno.
4. En un país marítimo pueden haber más de un Puerto Pivote, pertenecientes a Megapuertos diferentes o al mismo.
5. Un Megapuerto es el núcleo o eje de cohesión de un complejo portuario nacional, subregional o regional, para el tráfico internacional de carga a granel y general.
6. Un Puerto Pivote es un puerto mayor de un país y principal en una subregión o región, para el tráfico internacional de contenedores preferentemente para carga general.
7. Tanto un Megapuerto como un Puerto Pivote son terminales marítimos de libre acceso al tráfico internacional de carga, con amplios beneficios tributarios.
8. Tanto un Megapuerto como un Puerto Pivote requieren el acceso libre de puertos mayores o principales al tráfico internacional, en detrimento del cabotaje nacional, subregional o regional.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Enfoque Social de la Realidad Marítima
Presione aquí para obtener presentación en «PPT» de la Conferencia.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Conciencia Marítima y Desarrollo Nacional
Por JJ. Doig
1. Importancia que tiene la conciencia marítima en la sociedad peruana, en apoyo al ejercicio de las funciones de la Marina de Guerra, que influyen en el desarrollo marítimo.
Conciencia marítima es en sentido estricto en un extremo, conocimiento –consciente e inconsciente- con el que la población percibe y reconoce lo propio en relación con el mar como comunidad frente a lo foráneo, y en otro extremo es comprensión, asimilación y vivencia de la propia nacionalidad que lo vincula individual y colectivamente con la institucionalidad del Estado; por tanto, es participación pasiva en el primer aspecto y activa en el último.
Para la sociedad peruana, la conciencia marítima es de trascendental importancia en apoyo al ejercicio de las funciones de la Institución Naval relacionadas con el desarrollo nacional, porque es el primer eslabón de la cadena de soporte que la población debe darle al país en el esfuerzo de su institucionalidad para la defensa y desarrollo de los intereses marítimos.
Así tenemos, que el deber constitucional para todo peruano -según Art. 38º de la Constitución Política del Perú, CPP- de proteger los intereses nacionales, en nuestro caso vinculados con el ámbito marítimo, se sostiene en el grado de conciencia marítima e identidad nacional alcanzado por la población.
Por otro lado, conciencia marítima es cimiento natural de identidad marítima de un país porque suma al sentido de pertenencia del ciudadano a su comunidad marítima, el sentido de propiedad que le animan los intereses marítimos.
En cuanto a una lectura pertinente de la realidad nacional, el proceso de litorización de la población que registra un 54.3% de concentración en la costa y del 13.4% en la selva -según el último censo nacional (2007)-, es expresión gráfica de la importancia que tiene la conciencia marítima en la sociedad peruana, toda vez que expresa vivencialmente su estrecha relación con los intereses marítimos del país, básicamente por razones de necesidad.
2. La Marina de Guerra tiene las siguientes funciones diferentes a la guerra naval: la socio-económica, la ambiental, la de Defensa Civil, la de proyección internacional y la de conciencia marítima. ¿Cuál es la más importante para las actividades de la Institución Naval en favor del desarrollo marítimo?
El espíritu que anima la defensa y el desarrollo de los intereses marítimos nacionales se ubica en el grado de conciencia e identidad marítimas alcanzado por el país. Desde esta perspectiva, cualquier división del esfuerzo institucional por contribuir con el desarrollo nacional exige necesariamente contar con un buen cimiento de conciencia marítima nacional, en actitud más activa que pasiva por parte de la población, y con mayor razón de la población estrechamente vinculada con el ámbito acuático.
La actividad fundamental para la Institución Naval -de principio y fin-, para cualquier esfuerzo de contribución al desarrollo nacional, debe concentrarse en promover y proteger la educación y la cultura directamente relacionadas con la construcción y reconstrucción en forma estratégica y sistémica de la conciencia e identidad marítimas del país. Tarea que tiene su mayor reto en los más altos niveles de formación de funcionarios y ejecutivos, llamados a gobernar el país.
La Marina de Guerra como institución tutelar según dicta la misión constitucional -del Art. 165º CPP-, tiene competencia y por tanto responsabilidad institucional de asumir el rol protagónico de promover y proteger la conciencia e identidad marítimas del país, toda vez que son medio primordial para el cumplimiento de su finalidad suprema, así mismo por deber constitucional –según Art. 38º CPP-, de proteger los intereses nacionales en su ámbito de responsabilidad.
3. Los Intereses Marítimos demandan de una dependencia específica y con una organización de envergadura en la Marina de Guerra.
Al asumir el rol institucional de promover y proteger la conciencia e identidad marítimas del país, así como por deber constitucional de proteger los intereses marítimos, la Institución Naval debe contar con la estructura orgánica respectiva con medios y recursos adecuados para tales fines.
La ubicación y dimensiones de dicho órgano institucional dependerán directamente de la trascendencia interna y nacional que predeterminan tales funciones, a fin de realizar actividades en forma estratégica y sistémica.
La concepción estratégica de dicho órgano responde a la naturaleza de las actividades a realizar, caracterizadas por interrelacionar concomitantemente la defensa con el desarrollo –esto es, durante los mismos períodos de actividad-, e interdependientemente por la mutua relación entre ambos.
Por otro lado, el carácter sistémico de tales actividades que involucra el accionar del Estado y de la sociedad al interior del país, interactuando en conjunto con otros países, predetermina la dimensión de la estructura del órgano institucional como parte de un sistema mayor. El sistema exige la existencia de órganos de mayor nivel para velar por los intereses nacionales.
Al interior de la Institución Naval, la organización resultado de tal concepción estratégica y sistémica, necesariamente deberá considerar dos elementos orgánicos, uno operacional de Estado Mayor General para desarrollar el proceso de planificación estratégica, y otro de administración al más alto nivel para la gestión institucional de actividades programadas y presupuestadas.
La estructura orgánica institucional adecuada para atender los intereses marítimos, se ampara en la Ley 29075 que establece la naturaleza jurídica, función, competencias y estructura orgánica del Ministerio de Defensa del 25 julio 2007, así como del Decreto Supremo Nº 027-2007-PCM del 25 marzo 2007, que establece Políticas Nacionales de obligatorio cumplimiento por las entidades del Estado, precisando como segunda política dentro del área de Seguridad y Defensa Nacional la de fomentar el orgullo y la identidad nacional.
viernes, 17 de octubre de 2008
Estrategia de Recursos Marinos
Por: Mariano Gutierrez
Preámbulo: breve repaso de las razones para el colapso de las pesquería de 1972-73
Con la invención de la propulsión a vapor y de los motores de combustión interna se inició la pesca de captura de poblaciones de peces a escala industrial durante las últimas décadas del siglo XIX. Se llegó así a una auténtica fiebre por capturar recursos que parecían inagotables.
Antes de iniciarse el colapso de algunas pesquerías, y habiendo transcurrido ya la primera mitad del siglo XX, el aún escaso número de científicos pesqueros se preguntaba qué mecanismos subyacían detrás de los ciclos biológicos de las especies, es decir que se comprendía que las tasas de captura no se mantendrían eternamente en un nivel alto. Los primeros modelos de dinámica poblacional describían sólo de manera teórica la manera como una población incrementaba o reducía su abundancia en el tiempo en base a ciertos parámetros. Sin embargo, algunos de ésos parámetros, siendo muy importantes -como los que tienen que ver con la edad y el crecimiento-, eran muy difíciles de medir y entonces el hecho de tener que recurrir a supuestos matemáticos condujo, en muchos casos, a incrementar el peligro de colapsos que finalmente terminaron produciéndose de manera casi epidémica.
La razón subyacente que los primeros modeladores de la dinámica poblacional buscaban para validar esquemas de manejo que en la práctica no funcionaban adecuadamente era –tardamos mucho en comprenderlo- el componente ambiental y su efecto sobre los ciclos biológicos. Para buscar respuestas efectivas se sistematizó la investigación oceanográfica y pesquera bajo un enfoque basado en la variabilidad climática. Así fue como en el Perú el evento El Niño fue catalogado como una amenaza para la anchoveta.
Sólo después del primer colapso de la pesquería de anchoveta que siguió al evento El Niño de 1972-73, comenzamos a interiorizar las advertencias que ya se habían manifestado: que no se podían mantener tasas de captura tan altas por períodos tan prolongados sin pagar las consecuencias.
En tanto el desastre no nos tocó directamente no prestamos demasiada atención a las experiencias ajenas y a los riesgos de tan alta inversión realizada, ya que nadie se percató de que el “momento climático” ya estaba declinando para la anchoveta a finales de la década de 1960. Entonces la ‘sobrepesca’ fue el pretexto perfecto para enmascarar el hecho de que las vedas y restricciones previas no alcanzaran el efecto deseado, que era el de la sostenibilidad de la pesca en niveles altos por períodos ilimitados.
Visto en perspectiva, el colapso de 1972-73 era tal vez el precio que había que pagar para lograr una evolución en el manejo pesquero (“golpe enseña”) y en el conocimiento científico local que se impulsó durante la segunda mitad de la década de 1970, la primera parte de la de 1980 y de la segunda mitad de la de 1990 en adelante.
Sostenibilidad: no solo el manejo es importante
Sostenibilidad es el conjunto de condiciones que determinan la estabilidad del nivel poblacional (abundancia) de una especie en particular. Parte de esas condiciones son biológicas, otras ecológicas y climáticas, y por último pesqueras y de manejo; en estas dos últimas casi siempre es posible percibir algún nivel de influencia política, pero todas estas condiciones varían y se superponen en diversas escalas de tiempo y de espacio.
Durante mucho tiempo se consideró que un manejo pesquero estricto, basado en criterios científicos, tecnológicamente moderno, respetuoso y riguroso en la aplicación de las leyes, y ejecutado por un equipo de expertos, era el secreto para una pesquería sostenible y sustentable. Un ejemplo de que esta ‘conceptualización ideal’ no funciona no es ninguna pesquería peruana, lo es por ejemplo el colapso de un recurso tan estudiado como el bacalao, o cualquier otra de las especies comercialmente valiosas de un Mar del Norte rodeado íntegramente por naciones desarrolladas que no lograron la sostenibilidad de la explotación de sus recursos vivos.
La realidad mundial nos demuestra que no hay posibilidades de una real sostenibilidad solo con los elementos científicos que hoy manejamos. Hoy en día ya se habla de la necesidad de un “enfoque ecosistémico aplicado a pesquerías”, es decir que necesitamos conocer cuál es el papel que cumple cada especie en el ecosistema, pues de ellos va a depender la decisión sobre cuáles especies extraer sin alterar el equilibrio o ‘sostenibilidad’ de las poblaciones. Por ejemplo, la abundancia actual de depredadores insaciables como los calamares -en muchos lugares- está relacionada con la ausencia de ballenas, que son las que controlaban la abundancia de los cefalópodos.
El caso de la anchoveta peruana
A pesar de las altas tasas de captura, la anchoveta parece hallarse en un saludable y ‘sostenible’ nivel poblacional. Esto es así a pesar del ritmo de captura que venimos ejerciendo desde hace casi una década durante la cual los días de pesca se ha ido reduciendo año a año como producto del ingreso de más embarcaciones. Esta situación prueba dos cosas: (1) el productivo ecosistema peruano de afloramiento está cobijando a una especie como la anchoveta que está en el auge de su éxito ecológico debido a una serie de circunstancias que asegurará su dominio en tanto se mantengan las condiciones predominantemente frías actuales; y (2) el relajamiento de las medidas de manejo permitió el ingreso de un mayor número de barcos que ejercen un esfuerzo de pesca que puede alterar en cualquier momento el nivel poblacional de anchoveta.
Por ejemplo, entre los meses de mayo y junio del presente año se capturaron 2 millones de toneladas de anchoveta. No ha habido en ningún otro lugar un esfuerzo de pesca comparable a éste, que en realidad ha sido un caso bastante común los últimos años en el Perú. No hay forma de esperar que este ritmo de capturas continúe sin provocar en algún momento un daño irreversible (o muy lentamente reversible), pues la posibilidad de que estas ‘carreras olímpicas’ se lleve a cabo en un momento inoportuno es realmente alta. El presente año, para citar un ejemplo, se han tenido dos extendidas intromisiones consecutivas de la Extensión Sur de la Corriente de Cronwell (ESCC), la cual puede introducir distorsiones en el ecosistema, entre ellas, la mortandad masiva de juveniles, o los cambios drásticos en el comportamiento normal de las especies.
En términos de corto y mediano plazo es esperable que las condiciones frías actuales se mantengan por lo menos hasta el final de la presente década, pero en todo caso una hipotética transición hacia condiciones más cálidas no puede realizarse de manera tan brusca que ponga en peligro por sí misma la sostenibilidad de la pesquería de anchoveta. Ello implica la necesidad de efectuar un esfuerzo de pesca de niveles mucho menos intensos que tendrán el efecto benéfico de constituir un seguro (“colchón”) contra efectos climáticos previstos o imprevistos.
En cuanto al nivel de desembarques, la reducción del número de barcos no implica una menor captura anual. En realidad en los años más recientes se han manejado cifras de biomasa acústica que son bastante más altos que la cifra finalmente capturada, lo cual ha contribuido a resguardarnos de sorpresas ambientales negativas (la sucesión de ondas Kelvin de finales de 2006, por ejemplo).
Con el nuevo esquema se espera por lo menos mantener similares niveles de captura pero sobre períodos más extendidos, lo que seguramente contribuirá a obtener cotizaciones más altas para la harina y conservas de pescado, es decir, proveer mayor rentabilidad y sostenibilidad al negocio pesquero. Una vez que el ciclo frío culmine, lo cual puede tomar de 8 a 10 o más años, se espera que la abundancia de anchoveta decline gradualmente para dar paso a otra especie (jurel ¿? Pota ¿?), pero no se espera un colapso en la medida en que se vigilen las buenas prácticas de manejo. Para ese escenario de largo plazo tal vez se puedan manejar tasas de captura de 2 o 3 millones de toneladas de captura de anchoveta por año, a las cuales se podrá agregar las que se obtengan de otros recursos. La alta productividad del ecosistema garantiza la disponibilidad de altas biomasas de recursos pesqueros, y por lo tanto la sostenibilidad de la pesquería independientemente de la composición de las capturas.
Conclusión
El mejor seguro para tener una pesquería sostenible es ejercer los mismos controles que se vienen aplicando, pero al mismo tiempo la reducción del esfuerzo de pesca resguardará la calidad del ecosistema y su capacidad para ‘absorver’ los eventuales efectos de los cambios climáticos de corta duración (El Niño, ondas Kelvin, ESCC). Por lo demás, las características del ecosistema garantizan una alta productividad de recursos pesqueros independientemente de las tendencias o escenarios climáticos de mediano y largo plazo.
